Escribir con los pies

Gabunga

De siempre he escrito con los pies. No es una cuestión de fetiche o preferencias personales, es simplemente que siempre lo he hecho así. A veces, sobre todo cuando estoy con gente que no conozco, intento escribir con las manos. Empiezo colocando el bolígrafo entre los dedos gordo e índice, como me han dicho que se hace. También intento ayudarme con los otros dedos, pero a menudo el bolígrafo se escurre, y aún cuando consigo mantenerlo sujeto lo único que puedo escribir sobre el papel son garabatos.A veces ni siquiera consigo la presión necesaria como para dibujar una buena línea. Hace ya tiempo que pienso en desistir. Simplemente no puedo hacerlo. ¿Y qué? Habrá más gente en el mundo que escriba con los pies, digo yo. Siento que no debería avergonzarme de ello, pero cuando me hago consciente de que soy la única persona que conozco con esta particularidad, me veo como un bicho raro. Creo que escribiendo con los pies soy un prodigio. Las palabras brotan solas y, sobre todo, no tengo que preocuparme de agarrar bien el bolígrafo porque he desarrollado mi técnica a la perfección. Escribo historias, poesía, canciones, incluso mejor que mucha gente que escribe con las manos. Y cuando me doy cuenta de eso a veces pienso: ¿y quién carajo quiere ser como el resto?

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